Roberto
Sacchi nace en Novara el 12 de Abril de 1959, Segundo de 4 hermanos, hijos de
Adriano y de María Iride de modestos orígenes campesinos. Su primera infancia
la pasa feliz entre la periferia y la campiña de la baja novarese. Su padre
Adriano le inculca la pasión por la música y la lectura.
En 1965 la familia se muda al centro de la ciudad, y es ahí que empieza su
formación escolástica que sigue con poco ánimo.


Apasionado
por la naturaleza y los espacios al aire libre se encuentra con un carácter
inquieto. Por éste motivo Roberto prefiere la escuela de la vida "donde
existe siempre algo que aprender".
A la edad de 12 años dedica la mayor parte de su tiempo libre a la lectura,
sobre todo libros de aventuras y de la literatura clásica que servirán para
consolidar el deseo de viajar para conocer nuevos países y antiguas culturas.
Una vez terminada la escuela secundaria empieza a trabajar en el sector
turístico hotelero, alternando viajes por gran parte de Italia y del extranjero.
Motivado
del exceso y del deseo de explorar el complicado mundo de la psiche
conduce una vida "on the road". En 1985 deja el trabajo y parte
para México, influenciado por la lectura de diferentes autores latinoamericanos,
una vez en México, visita los murales de Rivera, Orozco , Siqueiros , los
principales sitios arqueológicos y las iglesias, donde descubre la magia y la
belleza de los trabajos sobre vidrio. También queda fascinado de la
particularidad de los lugares que visita, de la gente y la cultura de las
diferentes étnias. Todo lo que ha visto le ha quedado en la mente.
Decide regresar en 1988 con un espíritu renovado, es en éste viaje que decide
ir a Guanajuato, bella ciudad colonial, donde conoce a Enriqueta, quien será su
futura esposa y compañera de su vida, y en 1990 sigue a Roberto a Arona
(Italia), donde actualmente residen.
Roberto,
siempre a la búsqueda " de algo y no sabe que cosa", empieza a
diseñar y a pintar como autodidacta, usando diferentes y eficaces técnicas
dictadas por el instinto y la influencia latinoamericana.
El simbolismo de las culturas Maya y Azteca de los diferentes sitios
arqueológicos lo llevan a realizar algunas obras sobre vidrio con una técnica
personal de todo respeto. En 1987 incluye en la firma de sus obras el nombre
artístico "El güero".
Leyendo
vida y obra de grandes maestros predilige Egon Schiele porque es visceral
y transmite la magnificencia y fuerza de expresión. En el 2000 participó en 4
concursos, donde fue admitido obteniendo algunos premios de reconocimiento y
opiniones favorables del público. En Agosto del mismo año participa como
invitado a una muestra de pintores contemporáneos de Haití en la ciudad de
Arona.
Jaime Durán
Díaz.
